Edward Halk, a principal scientist, working in a Bristol-Myers Squibb lab.

Edward Halk, un científico titular que trabaja en un laboratorio Bristol-Myers Squibb.

Científicos y sobrevivientes

Dos investigadores en Bristol-Myers Squibb experimentan en carne propia los tipos de enfermedades que estudian

24/09/17

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ara Edward Halk, su puesto como científico titular en Bristol-Myers Squibb es un “trabajo soñado”. Como investigador del cáncer, siempre ha reconocido que su sueño ayuda a mantener con vida a otras personas.

No es muy frecuente que los científicos experimenten en sí mismos las enfermedades que estudian. Pero poco después de que el medicamento contra el cáncer que Halk ayudó a crear fuera puesto a disposición para los ensayos clínicos, el impacto de su trabajo se tornó mucho más real.

El Día de Acción de Gracias del año 2000, Halk estaba viendo televisión cuando sintió un bulto en su mandíbula. Aunque su doctor supuso que era benigno, una biopsia reveló que era cáncer.    

Para Edward Halk, científico titular en Bristol-Myers Squibb, la investigación del cáncer cobró un nuevo significado cuando se le diagnosticó esta enfermedad.

Para Edward Halk, científico titular en Bristol-Myers Squibb, la investigación del cáncer cobró un nuevo significado cuando se le diagnosticó esta enfermedad.

El hombre que se dedicaba a estudiar el cáncer fue tomado por sorpresa.

“Ese fue uno de los momentos más surrealistas de mi carrera, estar a ambos lados de la cerca”, comenta Halk, ahora de 69 años.

La investigación de Halk en Bristol-Myers Squibb ayudó a desarrollar un medicamento diseñado para fomentar un tipo de célula que combate el cáncer. 

Este es parte de un área en crecimiento de la ciencia conocida como inmunoterapia que, en esencia, utiliza el sistema inmunitario propio del cuerpo para ayudar a combatir ciertos tipos de cáncer.  

Halk continuó su trabajo durante seis meses de tratamiento del cáncer. Esta experiencia no solo le ayudó a mantener su mente alejada de su propio cáncer, sino que también le infundió una motivación personal a su investigación.

Aunque cuenta que ahora tiene un certificado de buena salud, el antecedente de cáncer de Halk es un recordatorio constante de la importancia de su trabajo. “Todos los días soy consciente de lo que hago”, dice.    

Inspiración en casos reales

Su propia experiencia con enfermedades autoinmunes inspiró a Adriana Zupa-Fernández a convertirse en científica de investigación en Bristol-Myers Squibb.

Su propia experiencia con enfermedades autoinmunes inspiró a Adriana Zupa-Fernández a convertirse en científica de investigación en Bristol-Myers Squibb.

La experiencia personal también orientó a Adriana Zupa-Fernández en su búsqueda para encontrar un tratamiento para pacientes con enfermedades autoinmunes, un grupo al que llama una “población desatendida”.

Más de 23 millones de estadounidenses padecen de trastornos autoinmunes, según los Institutos Nacionales de Salud. Las enfermedades, en las que el sistema inmunitario del cuerpo ataca células, tejidos y órganos sanos, pueden debilitar a las personas y amenazar sus vidas, con síntomas difusos que pueden ser difíciles de diagnosticar.

Zupa-Fernández lo viviría en carne propia. Tras experimentar durante mucho tiempo vértigo, fatiga, erupciones en la piel y malestares gastrointestinales, se le diagnosticaron tres enfermedades autoinmunes, que ella atribuye a la genética, y dos infecciones de meningitis bacteriana contraídas en su infancia.

Aprender más sobre sus propias enfermedades inspiró a Zupa-Fernández, ahora de 37 años y científica de investigación en Bristol-Myers Squibb, a enfocar su carrera en la inmunología.

Esto marcó el camino para su participación como científica en un proyecto potencialmente revolucionario: un compuesto de inmunoterapia diseñado para calmar el sistema inmunitario.

“En algunas enfermedades autoinmunes, ciertas células inmunitarias reaccionan o actúan de manera excesiva”, comenta Zupa-Fernández. “Estamos investigando cómo reducir esas células para que el sistema inmunitario no termine dañando sus propios órganos”.

La investigación es particularmente importante porque las personas con enfermedades autoinmunes tienen opciones de tratamiento limitadas.

Zupa-Fernández toma ocasionalmente esteroides y otros medicamentos para sus enfermedades. También adoptó un nuevo estilo de vida que incluye acupuntura, yoga y una dieta orgánica.

Los desafíos impuestos por su salud motivaron a Zupa-Fernández para aprovechar cada día al máximo, especialmente en el trabajo.

“Soy lo suficientemente afortunada como para estar aquí e investigar enfermedades que me han tocado a mí o a personas que quiero”, dice, “así que me entrego por completo a ello”.    

Más allá del laboratorio

Adriana Zupa-Fernández practica yoga para ayudar a controlar los síntomas de sus enfermedades autoinmunes.

Adriana Zupa-Fernández practica yoga para ayudar a controlar los síntomas de sus enfermedades autoinmunes.

La pasión que tienen Halk y Zupa-Fernández por ayudar a otros con enfermedades similares va más allá de su investigación.

Cuando terminó su tratamiento contra el cáncer, Halk se unió a un equipo de ciclismo para recaudar fondos para la investigación contra el cáncer, e incluso después de que su cáncer recurriera en 2006 e hiciera necesario que se sometiera a tratamiento adicional, continuó realizando esta actividad física.

Montar en bicicleta por las pintorescas rutas de California fortaleció su mente y su cuerpo, incluso durante el tratamiento. Otro beneficio inesperado, dice Halk: “Pude conocer a muchas personas fenomenales que nunca habría conocido si yo misma no hubiera experimentado el cáncer”.

Zupa-Fernández también recorre las calles, en su caso como parte de una caminata anual de beneficencia para ayudar a la investigación de las enfermedades autoinmunes, una actividad que ha realizado durante años.

Este año lideró un equipo en Bristol-Myers Squibb y recaudó suficiente dinero como para ubicar a su grupo entre los 10 principales recaudadores de fondos. (“Soy un poquito obstinada”, expresa entre risas).

Bien sea dentro o fuera del laboratorio, ambos hablan sobre la importancia de la investigación médica basada en la experiencia personal.    

Honestamente, me siento afortunada de poderme levantar cada mañana y venir a trabajar. Durante algún tiempo pensé que eso no sería posible... pero todavía sigo aquí en el laboratorio, observando células a través de un microscopio y notando que tal vez no estamos tan lejos de encontrar una respuesta.

—Adriana Zupa-Fernández

“Honestamente, me siento afortunada de poderme levantar cada mañana y venir a trabajar”, dice Zupa-Fernández, una bailarina de formación clásica que recientemente comenzó a bailar tap en su tiempo libre. “Durante algún tiempo pensé que eso no sería posible.

“Quizá a veces me sentía un poco abatida, pero todavía sigo aquí en el laboratorio, observando células a través de un microscopio y notando que tal vez no estamos tan lejos de encontrar una respuesta”.

Halk, quien vio cómo el medicamento que investigó pasó a estar disponible para los pacientes, sabe que el campo de la inmunoterapia sigue estando en desarrollo. Espera que las nuevas investigaciones sean la clave para ayudar a quienes sufren de una multitud de enfermedades.

También piensa en los pacientes que fueron sus compañeros y a quienes conoció durante su propio tratamiento contra el cáncer, algunos de los cuales no sobrevivieron.

“Eso te da una perspectiva muy diferente sobre lo que estás haciendo y para quién”, manifiesta.    

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