Ética, rigor y compromiso en cada paso
Detrás de cada avance que llega a los medios de comunicación, en Bristol Myers Squibb existe un entramado invisible de científicos, expertos médicos y equipos regulatorios que trabajan con un propósito: mejorar la vida de las personas. Con pasión y rigor, aseguran la calidad y la seguridad científica de cada tratamiento, porque en el mundo de la investigación clínica esto no es negociable.
La ética y el rigor son la piedra angular de la ciencia responsable. Participar en un estudio clínico es un acto de enorme generosidad y confianza hacia la ciencia porque con su participación directa, permiten el desarrollo de tratamientos que pueden cambiar vidas. Por eso, desde Bristol Myers Squibb, junto con nuestro equipo de investigadores, trabajamos cada día para garantizar estándares éticos y de seguridad altísimos, que no admiten grises.
“La seguridad no se negocia, es binario: o se hace bien o no se hace”, nos recuerda Pablo Viard, líder regional en investigación clínica.
Pablo Viard - Líder Regional en Investigación Clínica
El trabajo de estos equipos no termina en el laboratorio. En Bristol Myers Squibb nos aseguramos de que cada protocolo sea igual en Argentina, en Estados Unidos o en Australia. Formamos y monitoreamos a los profesionales, garantizando que los resultados sean comparables y, por sobre todo, velamos por el bienestar de los pacientes. Sólo así la innovación llega a buen puerto. Además, este compromiso genera un “efecto derrame”: los centros de investigación que participan en ensayos clínicos elevan el estándar de atención médica para todos sus pacientes.
La ciencia con propósito es la que se construye sobre cimientos de ética, rigor y compromiso con el acceso y la equidad.