Cuando la ciencia marca la diferencia: innovación, evidencia y el rol de los genéricos
En el mundo de la medicina y la investigación farmacéutica, hay una historia que no siempre se cuenta: años de investigación, miles de voluntarios, incontables horas de laboratorio y una convicción inquebrantable en que la ciencia es el único camino hacia la verdadera transformación en salud.
Así nacen los medicamentos innovadores. Del compromiso con la evidencia, con la seguridad y con la vida. Cada molécula pasa por un entramado de pruebas clínicas diseñadas para garantizar, más allá de toda duda razonable, su seguridad y eficacia.
“La única forma de saber si un medicamento realmente sirve es con estudios clínicos bien hechos. No hay atajos”, recuerda Pablo Viard, referente en investigación clínica.
Pablo Viard - Líder Regional en Investigación Clínica
Sin embargo, en los márgenes de este proceso riguroso han surgido tratamientos que se presentan como equivalentes sin contar con evidencia robusta. Muchas veces se los denomina “copias”, y aunque el término suene inofensivo, su falta de bioequivalencia puede generar riesgos para los pacientes y debilitar la confianza en el sistema de salud. “Acá no hay grises. O se hace bien o se hace mal”, enfatiza Viard. “Y hacerlo mal no solo impacta a un paciente: puede comprometer la salud pública y frenar la innovación”.
En este contexto, es fundamental distinguir entre copias sin respaldo y los medicamentos genéricos que sí cumplen con los estándares regulatorios. Un medicamento genérico contiene el mismo principio activo que un innovador previamente aprobado, se fabrica bajo requisitos de calidad y se aprueba sobre la base de la evidencia de seguridad y eficacia ya demostrada por el innovador.
En Bristol Myers Squibb apoyamos el desarrollo y uso de genéricos bioequivalentes, siempre que:
- Sean aprobados por autoridades regulatorias reconocidas.
- Se comercialicen únicamente una vez vencidas las protecciones de propiedad intelectual.
- Garanticen el mismo nivel de calidad y seguridad que el producto original.
- El médico tratante conserve la facultad de decidir si corresponde o no la sustitución en cada paciente.
Cuando se cumplen estas condiciones, los genéricos son aliados estratégicos: amplían el acceso a tratamientos de calidad, contribuyen a la sostenibilidad de los presupuestos sanitarios y permiten liberar recursos para que los sistemas de salud inviertan en terapias innovadoras que responden a necesidades médicas aún insatisfechas.
El progreso en salud no se construye con atajos. Se construye con ciencia, con tiempo y con responsabilidad. La innovación abre el camino a nuevas terapias; los genéricos, cuando cumplen con los estándares de bioequivalencia, garantizan que esos avances lleguen a más pacientes.
Después de todo, las medicinas innovadoras de hoy serán los genéricos del mañana. Sostener la investigación y promover el acceso responsable no son posturas opuestas, sino dos caras de un mismo compromiso: transformar la vida de los pacientes con calidad, evidencia y ética.